Entendemos la meditación como un proceso simple (que no fácil) de introspección. Nuestra perspectiva entronca con los 2600 años de la sencillez del budismo Zen, que mira de la manera más directa y más inmediata a nuestra propia naturaleza.

Las técnicas que transmitimos llevan poniéndose miles de años en práctica pero también han sido objeto del escrutinio clínico de la medicina moderna, que ha dado extensa cuenta de sus beneficios en el corto y largo plazo.

La meditación se practica escuchando, mirando, sintiendo en nosotros mismos hasta descubrir lo que hay de esencial, lo que somos sin el revestimiento adquirido.