Si comparamos el cuerpo y la mente y podemos equiparar la meditación al deporte y el mindfulness a los hábitos de vida saludables. El primero fortalece nuestra salud, el segundo la cuida momento a momento. Hay gente que hace lo uno, gente que hace lo otro y gente que hace las dos.

En los templos budistas Zen, se trabaja tradicionalmente en tres ámbitos: el zazen, o meditación sentada, el koan, o pregunta espiritual, y la vida diaria, que se podría equiparar al mindfulness.

Mindfulness es un sustantivo para el adjetivo mindful, que quiere decir “con la mente puesta en algo”, consciente, atento. Pero esto incluye los múltiples niveles en los que sucede algo. Una actividad es raramente algo únicamente físico, sino que incluye también múltiples capas de emociones, recuerdos, objetivos y demás. Todas estas capas se conectan. Pero el mindfulness no te dice cómo se conectan, no te traza mapas de la conciencia, solamente te da las herramientas para poder mirar limpia y claramente, para que tú, si eso es lo que deseas, traces esos mapas.